Capítulo 8 – No es lo que yo esperaba

Mientras sigo anonadado por el simple hecho de que Draco haya dicho mi nombre a solas por primera vez en su vida, él se acerca a mi en un rápido movimiento y me empuja hacia el sofá en el que antes había estado sentado. Cuando caigo sobre él y me clavo el pasamanos en toda la espalda, lo que me provoca un dolor tan intenso que hace que de mi boca se escape un flojo gemido de dolor. Pero todo lo que estoy sintiendo solo consigue que me cabree aun más y que mi cabeza solo consiga pensar en cómo partirle la boca a ese desgraciado. Jamás me había sentido así de violento, mas no pienso parar esta conseguir ver como su sangre se derrama en el suelo y me impregna las manos.

Puede que ya no tenga la situación bajo control, pero eso no quiere decir que tampoco que se haya balanceado hacia él la suerte. Aun puedo seguir teniendo la ventaja y pienso devolverle este golpe. El labio superior del rubio le baila de la ira que debe estar sintiendo en este momento y yo, para hacerle ver que no le tengo ningún miedo en estos instantes hago el mismo gesto. Realmente se merece esto y más por dejar que otra persona haga los deberes que él debería hacer y por haberme hecho pasar por el calvario que he tenido que sufrir por su culpa. Pienso dejarle bien marcado mi puño en su cara como el hecho de que no puede jugar conmigo.

-Deja de hablar como si fueras omnipotente o el único que puede hacer daño aquí-susurro cabreado mientras levanto rápidamente mi dolorido cuerpo del sillón-Tú si que lo vas a pagar caro, niño mimado-prosigo y acto seguido suelto un rugido liberando toda la rabia que he estado acumulando durante tanto tiempo. Dios, que bien sienta esto.

Cuando me queda poco para llegar hasta él levanto el puño decidido y lo inclino hacia atrás para coger más fuerza para el impacto. Su labio aun está tambaleando con rabia pero puedo ver como sus ojos le delatan y me dejan ver cómo el miedo le está invadiendo todo el cuerpo. Suelto el brazo como si de un tirachinas se tratase y con una trayectoria perfecta hacia ese labio que no para de moverse. Al segundo, siento como el impacto cruje todos los dedos de la mano y  me avisa de que esto va a doler muy pronto, aunque dudo mucho que eso vaya hacer que me arrepienta. El brazo sigue la parábola que he escrito en el aire y la cara de Draco se gira estrepitosamente por el leñazo con el consiguiente gemido de dolor.

Éste cae al suelo tumbado y con las manos en la cara y yo siento como el brazo tira de mi y hace que pierda el equilibrio pero lo recupero rápidamente. La sala se ha quedado completamente en silencio y lo único que se puede diferenciar es la agitada respiración de Draco al cual miro de reojo relamiéndome por la espectacular victoria que he tenido, aunque no me siento tan bien como me esperaba por haberle pegado.

-Qué, ¿era esto lo que me debías verdad?-digo con una enorme sonrisa en la cara devolviéndole, otra vez, los mismos gestos que el siempre ha hecho conmigo pues ahora estoy por encima de él.

Sin embargo la sonrisa se me apaga cuando éste se quita las manos de la cara y me deja ver cómo hay algo malo en él. Algo que le hace ver como un loco pues se está mordiendo el labio inferior con bastante fuerza mientras tiene una sutil sonrisa. Evidentemente, esta no es para nada la reacción que esperaba que éste tuviera al enorme puñetazo que le he dado.

-Técnicamente no-responde él en un susurro y comienza a intentar levantarse. ¿Es que no le he hecho el suficiente daño?

Sin saber qué está pasando ni lo que piensa hacer ahora, empiezo a dar pequeños pasos hacia atrás para alejarme todo lo posible de él. Tengo que estar a una distancia prudente por si acaso piensa hacer algo contra mi ahora. El puño comienza palpitar recordándome que queda poco para que el dolor se haga real.

-He de reconocer que no me esperaba este golpe-consigue ponerse de pie y tras decir esto, escupe en el suelo algo más oscuro que la saliva. He conseguido romperle el labio, bien-Considero que ha sido un error por mi parte subestimarte de esa manera-y suelta una pequeña carcajada que resuena por toda la sala. Esto hace que acelere mis pasos alejándome de él aunque sin quitarle el ojo de encima pues siento que ahora mismo puede desaparecer y aparecer donde él quiera. Esto se está descontrolado como siempre. Siento como la vena de la frente también comienza a palpitar.

-Estás loco-murmuro harto de escuchar sus palabras una y otra vez, se me están clavando en todas las sienes-ahhhh-me quejo del pinchazo de dolor que se acaba de hacer patente en los nudillos. Sabía que esto iba a doler, pero no tanto. Apenas puedo mover la mano.

Tropiezo sin querer con uno de mis pies por los nervios y caigo al suelo con el culo. Sin embargo, no siento dolor pues se está viendo mitigado por otro. Draco comienza a acercarse a una velocidad que no me gusta nada y, con una sola mano, consigo levantarme con rapidez para seguir huyendo de él. Poco a poco me va alcanzando y cuando voy a acelerar mi paso para que no lo consiga, me choco de nuevo contra el sofá de antes y caigo sobre el blando cojín que tiene.

-Yo te recuerdo que todo esto fue idea tuya-comenta mientras el flashback de cuando éste me dejó escapar de sus garras por haberle dado una «gran idea» me nubla la vista. No me puedo creer que encima de todo, quiera echarme las culpas a mi.

Estoy completamente paralizado y ésta vez no es por algún hechizo que él me haya lanzado, si no porque mi cuerpo no responde a ninguna de las súplicas que le estoy pidiendo.  Noto como un sentimiento extraño me invade el cuerpo, es una mezcla entre curiosidad por saber qué es lo que piensa hacerme sin que no esté su varita de por medio y el miedo que me está provocando esa cara de psicópata y que todo se esté volviendo contra mi. En pocos pasos, lo tengo ya encima mío y mis posibilidades de escapar bajan a 0.

-Tú solo quieres poder estudiar en Hogwarts aunque no tengas el derecho a hacerlo-uno de sus brazos va avanzando hacia mi cabeza una vez que se ha parado a un palmo de mi-y yo… bueno, digamos que sí puedes hacer algo por mi-explica con lentitud.

Siento como sus dedos rozan con mi nuca y aparto su extremidad de un manotazo con tan mala suerte que una de mis manos toca una zona que jamás habría querido palpar del cuerpo de Draco. Sin embargo, no es esto lo que me desagrada o me impacta, si no el hecho de que éste tenga una erección demasiado prominente y que no tiene nada que ver con la situación actual. O al menos eso espero. «Vale, esto se está poniendo aun más extraño» comento en mi cabeza a la vez que no puedo dejar de mirar esos grises ojos que se están clavando en los míos y me están hipnotizando. ¿Cómo puede estar así después de la hostia que le he dado?

-YO-sube el tono de voz a la vez que me agarra, esta vez si, de la nuca entrelazando sus dedos con mi pelo y tira de mi hacia arriba para verme mejor la cara-puedo hacerte el favor de dejar que sigas aquí a cambio de ciertas cosas. Muchas de ellas ya te las he dejado bien claras entre ayer y esta mañana, otras no las mencioné implícitamente pero no por ello son menos importantes-Siento como cada vez aprieta más mi pelo entre sus dedos y parece como si toda esa parte se me estuviera arrancando de cuajo. Del dolor, una lágrima de me escapa sin quererlo.

-Vete al infierno-digo entre dientes e intento golpearle en la entrepierna para poder librarme de él pues sería lo más efectivo. Sin embargo éste me agarra de la muñeca y consigue que mi brazo no le llegue ni a tocar-Déjame en paz, eso si que sería un gran favor.

-Puede ser, pero las cosas no funcionan así. Al menos no conmigo- El dolor se vuelve aun más intenso cuando tira con más fuerza hacia arriba y no puedo evitar otro vergonzoso gemido. En otro intento por sacármelo de encima, le cojo el brazo con el que me está cogiendo de la cabeza y le clavo las uñas para hacerle daño, aunque parece ser que no lo suficiente pues me duelen demasiado los nudillos-Por mucho que te resistas, vas a tener que elegir-dice mientras se inclina hacia mi. Si pudiera le daría un buen cabezazo-¿Quieres quedarte aquí haciendo como que eres un mago de mierda o quieres volver a tu asquerosa vida de la que has intentado huir porque te aburrías?-susurra en uno de mis oídos y sus labios rozan el lóbulo de mi oreja.

Esto me eriza por completo la piel y mi mente colapsa por unos instantes. A decir verdad yo también he subestimado a Draco. Pensaba que éste sería mucho más débil sin su varita y magia de por medio, pero al final no lo era tanto. Aunque su cuerpo no sea musculoso ni nada por el estilo, no he tenido en cuenta de que el mío no lo es tampoco y que, al parecer, estoy en aun peor forma que él. Debí haber metido esta variable dentro de la ecuación, teniendo en cuenta de que hace Quidditch y algo de físico debe tener para los partidos.

-No pienso irme de aquí-le respondo con un hilo de voz y por suerte eso hace que afloje el agarre.

-Eso es los que me esperaba-me deja de sujetar también el brazo con el que le había intentado golpear y lo lleva hasta el final de su camiseta para levantarla un poco-Espero que no hagas nada de lo que te puedas arrepentir-me amenaza y acto seguido empieza a desabrocharse el pantalón.

Cierro los ojos rápidamente pues no es algo que quiera ver y también es un intento desesperado de que esta pesadilla se termine pues es demasiado irreal lo que está pasando. Sería genial que ahora mismo me despertara de este espantoso sueño. Por desgracia, parece ser que estoy en la vida real y lo que está pasando no es un invento de mi mente para hacerme vomitar.

-No cierres los ojos-impera-no quiero que te pierdas nada de esto. Pretendo que se te grabe a fuego en la cabeza pues hemos hecho un pacto que vas a tener que cumplir si quieres quedarte aquí. Además, recuerda que te estoy haciendo un favor.

Su dedos vuelven a ejercer presión y cansado de sentir tanto dolor en una misma zona hago lo que me pide sin rechistar. En primer plano veo como se baja los pantalones y, por la ausencia de ropa interior, deja al descubierto su miembro erecto. Jamás había visto otro que no fuera el mío y ahora mismo me siento como si me estuvieran enseñando algo nuevo y peligroso a la vez.

-Tu fuiste el que me dio la idea, a si que no le des tantas vueltas. Además, ya has elegido así que no te queda otra-dice mientras pone la otra mano en mi nuca y tira de mi hacia su zona íntima.

Yo, desesperado, angustiado y todos los adjetivos que se puedan utilizar para describir la horrible sensación que estoy teniendo, alargo mis brazos hacia sus caderas para evitar el avance y así no tener que chocarme contra esa cosa. Todo ha cambiado tan rápido. ¿En qué momento le hablé yo sobre cosas sexuales a este imbécil? ¿Y por qué tengo que hacer este tipo de cosas solo para quedarme estudiando aquí? Creo que me he tenido que topar con el mago más degenerado que hay en todo Hogwarts al parecer.

-Estás como una cabra. ¿Qué piensas que estás haciendo?-lucho con todas mis fuerzas para que no me acerque más-Pienso gritar para alertar a todo el mundo y que te vean haciendo estas cosas tan asquerosas.

-Hazlo, a ver qué es lo que piensan de ti-contesta con una carcajada de satisfacción. En el fondo no quiero admitirlo pero tiene razón. ¿Qué es lo que pensaran si me ven en esta situación? Ya no es una buena idea llamar la atención. Mierda, necesito salir de aquí ya- Cuanto antes lo hagas, antes podrás irte.

-Ni lo sueñes- y le escupo con toda la rabia posible en el miembro que, por desgracia, es lo más cercano suyo que tengo.

-No me obligues a usar la magia o será mucho peor.

Quiero que esto se termine, que diga que todo es una broma de muy mal gusto y que me pegue la típica paliza de siempre. Lo prefiero la verdad. No quiero que mi primera experiencia sexual sea con un hombre y menos con Draco. Esto sin contar que tampoco deseo que sea por la fuerza y con chantaje de por medio. No, no. Es que esto no puede estar pasando, nada de esto no puede ser real. ¿En qué cabeza cabe pedir a cambio de algo tan estúpido como dejar en paz a alguien el pedirle favores de éste tipo? Está chalado, como una cabra. Necesita ir a un psicólogo y yo a otro después de haber tenido que vivir y ver esto y, como consiga tocarme con esa cosa, pienso pegarle un mordisco aunque luego me lleve vomitando meses por ello.

-Recuerda que hemos hecho un juramento inquebrantable y si no cumples con lo que te pido, morirás.

-No…-la respiración se me corta pues ya había olvidado ese hecho. Pensaría que es una mentira si no fuera porque lo he leído en un libro de la biblioteca y dudo que éste pueda decir alguna ¿Es que estoy entre la espada y la pared? No no no no y no, no puedo hacer eso. Que alguien me ayude.

El sigue tirando de mi y yo por el cansancio y por el miedo de que si no hago lo que me pide pueda morir, voy aflojando los brazos, aguantando la respiración y las ganas de morirme y me voy acercando hacia mi final como persona. No sé cómo lo hace pero al final todo se vuelve para su beneficio, como si lo tuviera pensado.

Hago el amago de cerrar los ojos pero vuelve a darme el aviso de no hacerlo. Lentamente voy viendo mi final y no podría definir esto mejor que con la palabra extraño. Me siento muy extraño. Por desgracia llega el momento en que nuestras pieles se ponen en contacto y puedo notar como la suya está mucho más caliente en comparación con la mía. Normal, seguro que toda la sangre me habrá abandonado la cara si es lista. Aunque es una textura suave, es asquerosa.

Puedo sentir como tengo su glande tocando la comisura de mis labios y como una arcada me va subiendo por el esófago a parte por el nuevo olor no muy agradable y a parte por esta guarrada. La calmo como puedo pues eso significaría abrir la boca y no creo que sea lo más acertado en este momento. Por qué está pasando esto. POR QUÉ.

Sus dedos comienzan a acariciarme la cara de forma delicada hasta llegar a mi mandíbula , donde se para e hinca su dedo pulgar bajo ésta y los demás dedos entre mis dientes y el labio inferior. No puedo detenerlo, no soy capaz de hacerlo. Me siento muy impotente, me están violando. Aguanto todo el tiempo que me es posible el dolor pero al final acabo cediendo y abriendo la boca, pues es para lo que supongo que ha hecho eso. Asustado intento buscar con mis ojos los suyos para hacerle saber que ya estoy lo suficiente asustado como para que ya pueda parar ,pero al verlos sé que aun queda rato para que eso pase. Éste se está mordiendo de nuevo el labio inferior y su mirada solo me dice una palabra: lujuria. El maldito lo está disfrutando de lo lindo a mi costa.

En cuanto mi boca se abre lo más mínimo, vuelve a ejercer presión para seguir acercando su miembro a mi. Bueno, más que acercando, introduciéndolo dentro de mi, ahora en mi ya no tan querida boca. Trago saliva pues toda esta se me había acumulado por la tensión y se me junta con una arcada que no puedo retener. Eso hace que mi mandíbula se abra mucho más y Draco consiga meter su pene hasta casi mi garganta. Puedo notar como el escupitajo que le eché antes vuelve al sitio de donde salió y es asqueroso.

-No vomites-vuelve a imperar cuando escucha otra de mis arcadas.

Agobiado intento alejar de nuevo sus caderas para no seguir teniendo eso dentro de mi, pero ya es tarde para intentarlo, el cuerpo se me ha congelado y quedado sin fuerzas. Estoy completamente a su merced y sin poder apenas respirar.

-Recuerda que es un favor-dice al soltar un gemido. Luego comienza a mover sus caderas e hincarme más si miembro-Ni se te ocurra morderme pues antes de que lo hagas, te mataré.

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